Hace unos días os hablábamos de la importancia de saber interpretar las etiquetas que acompañan a los alimentos para poder decidir qué productos poner en nuestra cesta de la compra y cómo configurar nuestra dieta. El etiquetado nos permite conocer de qué está hecho cada producto, cuál es su información nutricional o si tiene algún ingrediente que pueda provocar alergias o intolerancias, entre otras cosas.
Si se incluye el etiquetado nutricional, la normativa establece que se debe proporcionar la información por 100 gramos de producto. Aunque, adicionalmente y de forma voluntaria, se puede detallar la información nutricional por ración de producto, indicando cuántos gramos constituyen esa ración.
Ante esto, me surge una duda: cuando decidimos hacer un aperitivo, ¿realmente nos comemos 100 gramos de patatas fritas?, ¿100 gramos de aperitivos extrusionados? Y cuando queremos reponer fuerzas tras una sesión de deporte, ¿consumimos 100 gramos de cacahuetes, pistachos, almendras o nueces?

